Una de las tantas lecciones implícitas que mi papá me ha dado -creo que ni el sabe que son lecciones- es el respetar para que te respeten. Puede que suene muy típico (aquí cito a la Doctora Polo con su "respeta para que te respeten y que Dios nos ampare"), pero lamentablemente al estar tan manoseado se pasa por alto -soy buena para generaliza, lo sé- perdiendo con esto incluso el respeto por uno mismo.
Volviendo a mi papá, el me dijo una vez en la que hable mal de mi abuela en plan "vieja tonta" o algo así -tonteras de cabra chica de siete años-. Mi papá me miro y me dijo "Al hablar mal de alguien hablas mal de ti". Yo quede en shock, literalmente y me puse roja -suelo ponerme roja en momentos de epifanía-. Si a los siete años tuvo sentido, imagínense el sentido que cobra ahora a mis diecinueve años, no es que yo nunca haya faltado el respeto pero intento no hacerlo porque claramente uno también se degrada al pretender tener el juicio necesario como para rebajar a alguien, burlarse de él o simplemente no respetar una opinión o la falta de ella.
A esto es a lo que quier llegar, quiero hablar del respeto hacia las opiniones y hacia las no opiniones.
En temas de ideologías la gente suele ver todo blanco o negro, y creen tener la autoridad para negar toda idea contraria a la suya incluso en aquellas que aun no están formadas. Personalmente he tenido que aguantar prejuicios de gente que cree que por ser neutral o pasiva en ciertos asuntos políticos soy derechistas o al contrario por manifestar mi opinión en ciertos momentos soy de izquierda . La gente no entiende que las opiniones son eso, opiniones, ideas sobre algo que cambian a medida que se interno en ese algo, que se conoce e interpreta.
Algunas personas no respetan la falta de opinión sobre ciertos temas e interpretan esto como "idiotez" -inserte aquí movimiento de dedos-, creen que por aun no tener un criterio formado lo que se diga al respecto no tiene validez pues no manifiesta una postura definida, más aun invalidan de por si la futura opinión por el simple hecho de -según ellos- verse influenciada o seguir la tendencia actual.
Lamento decirle a esas personas que ellos también pasaron por ese proceso y que encima aquella actitud deja mucho que decir, habla de su falta de tolerancia, del ego que manejan tácitamente como seres de actuar y pensar perfecto y de la hipocresía al manifestar la supuesta apertura a temas que de no ser apoyados o tratados de la forma en que ellos quisieran no tienen condición de verdad.
Lamento decirles que las opiniones cambian y que ellas solo deben rendirle cuentas a las acciones pues si habría que cuestionar algo en la vida seria la gente de actuar incoherente.